Adolfo Álvarez Barthe

Adolfo Álvarez Barthe (León, 1964) ha realizado más de 35 exposiciones individuales a lo largo y ancho de la geografía española y más de 80 exposiciones colectivas entre las que se incluyen varias ferias internacionales en España, Italia y Bélgica. En 2002, la Fundación Vela Zanetti de León le dedicó una exposición antológica de su obra bajo el título “El Teatro de la Memoria”. En 2010 el Instituto Leonés de Cultura organizó una exposición retrospectiva con el título de “Pervivencias”. En 2017  la Casa de América, en Madrid, expuso su particular visión de la historia y la pintura en una muestra centrada en la conquista de América durante el reinado de los Austrias. En 2018 la Fundación Merayo mostró su serie Simurg, inspirada en los grandes poemas sufíes persas. En 2021 comenzó la exposición itinerante Zodiaco Peregrino en el Museo Etnográfico de Mansilla de las Mulas y en el Museo de León, antes de exponerse en la Diputación de Lugo en 2022. Ha publicado artículos de manera regular en la Revista Hispanocubana. Ha impartido cursos y conferencias, entre las que destaca el cursillo sobre Dante en la Fundación Merayo en 2021. Sobre la figura del pintor, actor y científico leonés ha escrito “Luis Sáenz de la Calzada. Un ensayo biográfico” y “Luis Sáenz de la Calzada. Un análisis pictórico”.

Su conocimiento técnico de la pintura se hace evidente en el dominio de la técnica del temple. Sus transparencias y veladuras han sido los mejores vehículos para retratar un presente eterno donde sueño y vigilia conviven, consiguiendo poderosos efectos luminosos. Demuestra que con ese lenguaje tradicional puede seguir un pintor a día de hoy expresando temática moderna.

Adolfo Álvarez Barthe no ha sido ajeno a otras parcelas artísticas. Su colaboración con poetas, que le ha llevado a ilustrar algunos libros, ha influido no poco en la iconografía de su obra.

Las matemáticas, las proporciones del cuerpo humano y la luminosidad de ese mismo cuerpo ayudan al artista a expresar el esplendor y el misterio del mundo. Obedecer a la Tradición no le ha privado de sentirse libre en el proceloso mundo de la técnica pictórica. Ha recuperado técnicas antiguas del mismo modo que ha incorporado nuevos materiales para la ejecución de su obra.

La abundancia de referencias históricas, poéticas y mitológicas no impide que su obra seduzca por su atractivo visual. El pintor, obsesionado por abrir nuevos y viejos caminos para una visión más completa, realiza una obra luminosa donde los enigmas y los símbolos no precisan de explicación. Se impone la contemplación.

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