Fernando Peláez

Fernando Peláez, nacido en Gijón en 1965, es un pintor cuyas obras reflejan una actitud ética y espiritual ante la vida. Su estilo se caracteriza por una pincelada delicada que evoca a los grandes pintores románticos. A diferencia de ellos, Peláez no busca un lenguaje arquetípico o simbólico, sino que se adentra en las naturalezas reales o imaginadas como si fueran un santuario.

Sus pinturas, llenas de pasión, irracionalidad y color, a menudo incluyen largos textos entre los títulos, letras y recursos del diseño gráfico. En algunas piezas, pinta el soporte por detrás para filtrar pigmentos, aceites y colores, rindiendo homenaje a la literatura, la filosofía y la historia.

Fernando Peláez ha creado un mundo artístico que invita a la contemplación y la reflexión, donde lo imaginario y lo real se entrelazan en una danza de colores y formas. Su obra es un testimonio de su profundo compromiso con la expresión creativa y la búsqueda de significado.

La paleta de colores de Peláez es rica y variada, desde tonos suaves y etéreos hasta explosiones vibrantes de rojos, azules y verdes. Cada trazo de su pincel parece llevar consigo una historia, una emoción o una pregunta sin respuesta.

En sus cuadros, la naturaleza y la espiritualidad se funden, creando paisajes oníricos y figuras místicas. Los árboles se entrelazan con los sueños, los ríos fluyen hacia lo desconocido y los personajes parecen estar en un constante diálogo con el universo.

Peláez también ha explorado temas como la soledad, la búsqueda de sentido y la trascendencia. Sus obras nos invitan a mirar más allá de lo evidente, a cuestionar nuestra existencia y a encontrar belleza en lo efímero.

En resumen, Fernando Peláez es un artista que nos sumerge en un mundo de poesía visual, donde la realidad y la imaginación se entrelazan en una danza de colores y emociones. Su obra es un viaje introspectivo que nos invita a reflexionar sobre nuestra propia vida y nuestra conexión con el mundo que nos rodea.