
José de León en su muestra Primaveras del alma en la galería Ármaga. Fotografía: Camino Sayago
Reproducimos el artículo publicado por Tam Tam Press escrito por Camino Sayago:
José de León exhibe en la galería Ármaga (Alfonso V, 6. León) su nueva obra, “Primaveras del alma”. Una exposición luminosa, resultado del trabajo concebido durante los dos últimos inviernos en su taller de Carbajal de Fuentes (León). Sesenta obras inéditas que son una explosión llena de color, impulsada por el automatismo espiritual que caracteriza a su pintura. Se podrá visitar hasta el 20 de junio.
“Primaveras del alma”, en contraposición con la anterior exposición que se pudo ver en 2024 en la Sala Provincia y el Centro Leonés de Arte del Instituto Leonés de Cultura (ILC), es muy colorista. Tras unos años viajeros, de estancias temporales en ciudades como Nueva York, Roma, París, Berlín, Nueva Dehli o Pekín, donde se empapó de su latir, su vuelta a León se encadenó con la pandemia y su pintura fue testigo de la incertidumbre y la desolación del momento (Crónica de una Pandemia), reflejada en un conjunto de obras salpicadas de negros y grises.
Ahora, es otra etapa. En su refugio de Carbajal de Fuentes, donde vive desde 2020 y está instalado su estudio, José de León disfruta del sosiego y la intimidad que emana en el entorno, clave para indagar en su interior y dar rienda suelta a la imaginación y sus sueños irreales. En este contexto surgen las sesenta obras que ha colgado en la galería Ármaga, impregnadas del aroma y el color que desprende la vida. “Nacen porque la química anímica y vital de la vida implosiona. He pasado de una etapa oscura a esta llena de luz. Soy como una esponja, trabajo con el inconsciente de forma natural, de una forma sincera. Absorbo lo que me da la vida y simplemente lo devuelvo en color sobre el lienzo”.
Este cambio cromático no es nuevo. El artista leonés alterna en su pintura periodos de luz y oscuridad. La etapa comprendida entre 2010 y 2012 se llenó de color. Entre el 2015 y 2016, el negro y el gris comienzan a asomar en el lienzo. Son ya un preludio de la oscuridad que en 2018 va poco a poco apoderándose de los fondos. En las obras creadas en 2020 prevalece el negro. Y desde 2024 hasta este 2026, regresa de nuevo la luz y la explosión de color: “El color es la aristocracia de la pintura. Es la esencia, lo más sublime. Es propio de la vida y de las vitaminas que tomas, de la fuerza que tienes y de la alegría de vivir. Y por eso tiene que ver un poco con el título de esta exposición, Primaveras del alma, porque además es algo que sale de lo más profundo, de dentro”.
En esta luminosa fase el artista sigue explorando caminos, como pintor del inconsciente continúa sin abordar un cuadro desde un posicionamiento racional; “soy un pintor de imaginación, que nunca jamás se repite, que no tengo un parámetro ni un método. Simplemente el cuadro es como siempre, inconsciente, es un proceso que vas buscando y vas encontrando. Como decía Picasso, no busco, encuentro”.
Cambios e incorporaciones
Emocional, espontánea, intuitiva. La pintura de José de León bebe de la fuente inagotable del automatismo surrealista y de la casualidad que no impone fronteras y la vuelve impredecible. Ni él mismo sabe lo que va a pintar: “Me sorprendo de los cuadros cuando los tengo acabados”. De ese azar imprevisto surgen los personajes que pueblan sus espacios imaginarios, seres fantásticos de morfología animal que habitan la superficie pictórica con total libertad e interaccionan entre sí para construir un relato impregnado de magia. Personajes “psicoatmosféricos”, como así ya los definió hace tiempo.
No hay por tanto una temática concreta que hable de este momento creativo del pintor, pero sí se aprecian pequeños cambios en esta obra reciente. Es clara la intención por eliminar el barroquismo, al introducir en la composición nuevos elementos con forma de ovalo, similares a globos o huevos. “Son como cápsulas de oxígeno que limpian la imagen de toda la parafernalia que vengo arrastrando y toda esa retórica surrealista, muy barroca”, explica. Los cuadros “Mandala” y “Signo de la montaña” son un ejemplo.
La incorporación de materia es también un recurso nuevo que ha trasladado a algunas obras, entre ellas “Estos son los seres que alcanzaron la unión con el Tao” y “Animalario de cal” (cuadro con fondo rojo pasión) que introduce la exposición.
Pueden variar las técnicas, los formatos, el empleo del color, pero el lenguaje de los sueños que el artista leonés propone al espectador es único. Como en una mancha de tinta en su obra se mezclan ficción y autobiografía, cotidianeidad y referencias que siguen la estela de El Bosco, Chagall, Dalí o Leonora Carrington. Como él mismo asegura, “uno siempre pinta lo mismo”.
Por Camino Sayago
Publicado en Tam Tam Press el 25/05/2026