David Colinas (León, 1962) estudió Ciencias de la Información, rama de Publicidad, en la Complutense de Madrid. En los años 80 expuso por cafés y galerías alternativas de León, Madrid y Sevilla. Su primera experiencia internacional le llegó con la participación en la feria Kunstrai en Amsterdam, con la galería leonesa Sardón.
Tras licenciarse en Publicidad montó en Madrid el “Grupo COMA” de diseño gráfico, diseño industrial y producción de mobiliario, realizando exposiciones de muebles y objetos en Milán, Barcelona, Murcia y León (aquí, concretamente, en Maese Nicolás, la galería vanguardista de Jaime Quindós que tuvo su apogeo en los 80). Aquello fue solo una etapa en su vida, después de la cual se dedicó a la producción publicitaria. Más tarde montó una nueva sociedad, “DC Madrid”, dedicada al diseño, producción y comercialización de alfombras. Cuando llegó la crisis post “Expo 92” tuvo que cerrar esta empresa, después de tres años de aventura. Apostó entonces por dedicarse en exclusiva a la pintura, que en todos esos años había seguido compaginando con su trabajo profesional. Así que en plena crisis de los 90 monta su estudio en Madrid y ficha por la galería Isabel Ignacio, en Sevilla, con la que participa en algunas ferias nacionales e internacionales. Vuelve a exponer sus obras no solo en Sevilla, también en otras galerías de Jaén, Cáceres, Santander, Málaga… Pero la economía no estaba muy boyante, y decide volver a León, donde tiene estudio. Con la llegada del año 2000 le toca superar una nueva crisis, la del “cambio de milenio”. Cansado de intentar sobrevivir en el mundo del arte, lo deja todo y decide marchar otra vez a Madrid, a buscar un trabajo que le permita vivir dignamente. Inicia una etapa de casi tres lustros, en la que prácticamente deja de pintar.
Pero, como mismo él dice, “el arte se lleva dentro y nunca muere”. Hace unos años le destino le llevó a Cádiz, donde reside en la actualidad y donde se gana la vida en el campo del turismo. Con una situación económica más desahogada, ha montado su estudio en Vejer de la Frontera. “Estoy viviendo una nueva etapa muy interesante, muy tranquila y con muchas ganas de pintar, ahora ya sin agobios”, comenta, feliz de regresar con una nueva exposición a su tierra.